Desarrolladores del sector inmobiliario se encuentran en una encrucijada, con varios proyectos detenidos debido a los crecientes costos de construcción y la falta de movimiento en el valor del dólar.
El sector inmobiliario, uno de los pilares de la economía, atraviesa un momento de incertidumbre. A lo largo del año, el valor del dólar se ha mantenido estable, o “planchado” como lo describen algunos actores del mercado, lo que ha generado complicaciones en el desarrollo de nuevos proyectos. Esta situación, combinada con el aumento de los costos de construcción, ha elevado los precios finales de las unidades y forzado a algunos desarrolladores a frenar sus iniciativas en espera de un ajuste del mercado.
Impacto en los costos
Matías Medina, vicepresidente de la Cámara Inmobiliaria y director de Macari, explicó que aunque la actividad en el sector inmobiliario continúa, los desarrolladores están siendo más cautelosos al momento de lanzar nuevos proyectos. A diferencia de años anteriores, cuando las constructoras podían comenzar dos proyectos simultáneamente tras adquirir el terreno, ahora suelen optar por uno solo. Esta estrategia busca adaptarse a las actuales circunstancias económicas.
Medina también señaló que, en algunos casos, las ventas de unidades se detienen temporalmente para permitir que la construcción avance. De esta manera, las propiedades se reintroducen al mercado cuando ya están más desarrolladas, lo que facilita su venta. En este sentido, las estrategias comerciales son claves para mantener el ritmo de ventas activo.
Mauricio La Buonora, director de La Buonora & Asoc. Desarrollos, destacó que la estabilización del dólar ha afectado considerablemente a los costos de construcción. “Esperábamos un dólar más cercano a los $50“, afirmó, señalando que esto ha generado un desequilibrio entre los costos y lo que puede asumir el mercado. El aumento en los costos de producción impacta inevitablemente en el precio de las viviendas, y los márgenes de ganancia se vuelven cada vez más ajustados, lo que ha provocado la suspensión de varios proyectos a la espera de mejores condiciones.
Alfredo Kaplan, asesor financiero de la Asociación de Promotores Privados de la Construcción (Appcu), coincidió en que la baja en el valor del dólar en los últimos años ha contribuido a un incremento de los costos en el sector inmobiliario, situación que los promotores han intentado compensar ajustando los precios, aunque sin éxito total.
Uruguay, un país caro para invertir
Cuando se le preguntó a Medina sobre las oportunidades de inversión en el país, respondió que Uruguay sigue siendo un mercado costoso tanto para inversores locales como internacionales, lo cual es una preocupación creciente. “Uruguay seguirá siendo caro por lo que indican las señales políticas y económicas“, afirmó. Sin embargo, agregó que la rentabilidad de los proyectos se mantiene en niveles aceptables, ubicándose entre un 4,5% y un 7%, dependiendo de la zona.
Por su parte, La Buonora señaló que, aunque los inversores locales tienen una participación mayor en el mercado inmobiliario en comparación con los extranjeros, ambos grupos enfrentan los mismos desafíos. La incertidumbre generada por los ajustes en los costos y los precios ha llevado a muchos inversores a evaluar cuidadosamente sus opciones.
Kaplan también comentó sobre la necesidad de brindar certezas respecto a los megaproyectos, ya que la falta de claridad en este aspecto genera incertidumbre entre los desarrolladores del sector inmobiliario.
Seguridad jurídica, un valor a destacar
A pesar de los desafíos actuales del sector inmobiliario, Medina subrayó que Uruguay sigue siendo un país atractivo para los inversores internacionales, gracias a la estabilidad jurídica que ofrece. “La seguridad jurídica y la estabilidad democrática son fundamentales para el sector“, afirmó, aunque advirtió que sin una rentabilidad adecuada, estos aspectos pierden relevancia.
En una línea similar, Fabián Kopel, director de la firma de proyectos inmobiliarios Kopel Sánchez, destacó que Uruguay supera a sus competidores regionales en cuanto a seguridad jurídica y reglas claras de mercado. La Buonora, por su parte, subrayó la importancia de mantener las políticas de promoción de inversiones, ya que estas han sido clave para el crecimiento económico del país.
Perspectivas para el futuro del sector
Con las elecciones nacionales a la vista, Medina destacó que las señales políticas serán determinantes para el futuro del sector inmobiliario en Uruguay. La construcción representa aproximadamente el 12% del Producto Interno Bruto (PIB) y es una fuente clave de empleo en el país.
Kopel, por su parte, consideró que el rumbo del mercado inmobiliario no cambiará drásticamente tras las elecciones, aunque sí es fundamental que la situación económica en Argentina se estabilice para atraer nuevamente a los inversores del país vecino.
Fuente: Diario El País